Un estadio olímpico en Georgia con diseño Valenciano

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Los ingenieros Francisco Serrano y Enrique Moreno están a punto de tomar un avión hasta Georgia. El próximo lunes firman en Batumi, una de las ciudades más turísticas del país, el contrato para redactar el proyecto de un nuevo estadio olímpico, con capacidad para un aforo total de 20.000 espectadores. Las obras, con un presupuesto de 24 millones, arrancarán en septiembre y está previsto que concluyan en 2017.

Con apenas tres meses de vida, -la empresa se constituyó como tal tras las Navidades, antes operaba como una comunidad de bienes-, Iberproex ha logrado imponerse por primera vez en un concurso internacional, aunque los ocho profesionales que la integran están acostumbrados a bregar con despachos de mayor tamaño y presencia en todo el mundo.

El Ministerio de Economía de la región autónoma de Ayaria abrió la convocatoria a mediados de enero y no dudaron en presentarse. Serrano, de 33 años, residió alrededor de un año en esta república caucásica a las órdenes entonces de otra ingeniería valenciana, por lo que está al corriente de la compleja realidad de esta pequeña nación. Una ventaja competitiva frente a la veintena de estudios rivales.

Hace apenas unos días recibieron la notificación del Gobierno regional. Su proyecto había resultado elegido. La apuesta por un diseño innovador, sobrio y económico ha convencido a las autoridades locales, que quieren alejarse de las iniciativas megalómanas del ex presidente Mijail Saakashvili. El estadio propuesto desde Valencia responde a las expectativas. Es funcional (puede acoger conciertos y otros espectáculos), incluye una pista de atletismo -uno de los requisitos exigidos- y se ajusta a un presupuesto ajustado. Sin boatos ni gastos innecesarios.

Se ubicará en Batumi, una urbe de contrastes a orillas del mar negro. Con disparidades, porque el exuberante turismo de lujo de la franja litoral se disipa a medida que se avanza en el interior. Muchas calles, de hecho, ni siquiera están asfaltadas. Para rebajar el coste final de la factura, el boceto potencia nuevos materiales y optimiza los recursos.«Si la horquilla habitual oscila entre los 1.500 y los 2.500 euros por asiento, nosotros lo hemos ajustado 1.200 euros», explicó ayer Serrano.

En realidad, la Administración de Ayaria tiene dos propuestas sobre la mesa. La opción más económica prevé una cubierta parcial y asciende a 24 millones de euros. Por seis millones más, los ingenieros cerrarían por completo dicho anillo superior. Por ahora desconocen cuál es la escogida.

El ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Enrique Moreno, socio fundador de Iberproex, subraya la calidad del proyecto desde un punto de vista técnico. «Resuelve la gestión de los flujos de gente y tráfico y su impacto sobre la ordenación de la ciudad, dado que el estadio es urbano y la parcela limitada», precisó.

El estadio no es el único encargo que deberá ejecutar esta ingeniería en Georgia. El concurso ya adjudicado incluye el desarrollo de una ciudad deportiva en este mismo entorno con zonas comerciales y recreativas – incluyendo restaurantes y una cancha de voleibol-, así como otras infraestructuras en un terreno aproximado de 8,4 hectáreas.

Se trata del primer gran proyecto que deberá asumir esta joven ingeniería, un salto cualitativo respecto a los trabajos desarrollados hasta la fecha, la mayoría modestos y centrados en el sector privado. El reto ahora es el de la obra pública, un campo que en España ha caído en picado desde el inicio de la crisis.

Fuente: elmundo.es

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