La bandera de modernidad: La arquitectura.

La exposición, que culmina el 19 de julio, recoge imágenes del Hotel Humboldt FUNDACIÓN ALBERTO VOLLMER
La exposición Latinoamérica en Construcción: Arquitectura 1955-1980, exhibida en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), entabla ante el espectador un tejido sobre la idea de modernidad en las principales edificaciones construidas en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia, México, Cuba, Dominicana, Puerto Rico y Venezuela durante 25 años. Así lo planea Patricio del Real, curador asistente de la muestra y miembro del Departamento de Arquitectura y Diseño del MoMA.El miembro del equipo curatorial declara que esta exposición, en la que resaltan las edificaciones de venezolanos como Fruto Vivas y Carlos Raúl Villanueva, permite entablar una lectura sobre el vínculo entre la realidad social de la región y sus construcciones. “Entre 1955 y 1980, Latinoamérica y la arquitectura moderna atravesaron un proceso de cambios estructurales que tuvieron que ver con el impulso y deseo de industrializar los países”, apunta.El investigador también plantea que en las 500 obras presentes en la muestra se percibe “una gran preocupación por el uso de los edificios” en la región y se distingue “cómo los arquitectos de este período pensaban la ciudad a través de la arquitectura, y producían edificios integrados a la ciudad, no simples objetos en el paisaje”. A este punto le añade “la preocupación por el problema de la vivienda”, como un tema compartido y atendido en “todos lo países latinoamericanos”.

Otro elemento que resalta como vinculante es la “gran experimentación formal y estructural” en las edificaciones, que se exhibe en la muestra a través de croquis, maquetas, fotos y videos. De acuerdo con de Real, uno de los criterios principales para la curaduría de esta exposición fue el de “procurar que el público tuviera acceso directo al material del quehacer arquitectónico (…) cuando tradicionalmente los trabajos de este tipo se han apoyado solo en material fotográfico”. Es así como, además de lo audiovisual, se exhiben croquis de, por ejemplo, la Universidad Central de Venezuela, el Hotel Humboldt y la Corporación Venezolana de Guayana.

Esta exposición ubica a la audiencia neoyorquina en un viaje entre el pasado y presente, que culmina con la proyección de fotografías actuales publicadas en Instagram por residentes de cada ciudad.

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